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The Arrival of Iberian Pigs to the American ContinentAntonio Gazquez Ortiz This is the third of a series of articles by ANTONIO GAZQUEZ ORTIZ, scientist and epicure. Translated & adapted by Esther Gómez-Babín.
There are written pieces of evidence, in documents at the time, in which the ships were proved to contain both animals and pork products, since they could be kept for a long time without any alteration. This is shown in letters from Spanish emigrants to the Indies to their families and friends for the trip for the port of Seville to the New World. In a letter (n. 376) dated in Trinidad 1-I-1577, from Alonso Ramírez Gásco to his son and son-in-law Juan García Ramírez and Pedro Sánchez de Corrales, in Villanueva de Alcardete, he says: ”...For your nourishment, what you might bring to land is some lamb legs, well cured, and a dozen very fine cheeses, and in Seville you must buy a dozen hams from Aracena…”.
“…From the bread one, put a load of sponge cake for each, and a load of raisins for all, three fatty hams, almonds, sugar and a measure of fish, another one of shark, and plenty of chickpeas and hazelnuts”. But this tradition of cold cuts and curing pork meat was also exported to the American continent. There are enough written references to the hustle and bustle among the different American villages, exchanging pork products, and particularly salted pork, as written in Gonzalo Fernandez de Oviedo’s General and Natural History of the Indies: “…With these two ships, another one was joined at sea, going to the New Spain loaded with salted pork: this is something new and to be noticed, because barely fifteen years ago there were no Spanish pigs at all, and out of those coming from these islands they have grown to be so many that the ships are already loaded with their products”. We can deduce from this that pigs that came from Spain were already populating the Caribbean islands. Currently, both in these islands and in the American continent, there are pigs that descend from the Iberian pig. Maybe now is the time to consider a new way to look at this Iberian pig and its by-products, as an animal giving us high quality culinary products that are great for our health. La llegada del cerdo ibérico al continente americano Antonio Gázquez Ortiz A partir del llamado descubrimiento de tierras americanas por las naves capitaneadas por Cristóbal Colón llegaron, en un principio, las costumbres de la vieja sociedad española y, posteriormente, la de la vieja Europa. Así mismo, llegaron también comportamientos, formas y maneras de alimentarse, y el gusto por determinados alimentos, entre los que se encuentra la carne de cerdo. Los españoles fueron los que no solo llevaron ese particular gusto por el cerdo, sino también el mismo animal. Se puede decir que fueron de los primeros que viajaron en las naos colombinas y llegaron a las islas del Caribe para posteriormente pasar al continente americano. Se tienen noticias escritas, en catas y documentos de la época que en los avituallamientos de los barcos se incluían tanto animales como productos elaborados del cerdo, puesto que se podían mantener durante mucho tiempo sin que se alterara. Así, se sabe por las cartas de los emigrantes españoles a Indias en sus cartas a familiares y amigos para el viaje desde el puerto de Sevilla al Nuevo Mundo. En una carta (nº376) fechada en Trinidad 1-I-1577, de Alonso Ramírez Gasco a su hijo y yerno Juan García Ramírez y Pedro Sánchez de Corrales, en Villanueva de Alcardete, le dice: ”...Para vuestro matalotaje lo que podeis traedes a tierra es algunas piernas de carnero hechas cecina bien curadas, y una docena de queso muy bueno, y en Sevilla comprareis una docena de jamones de Aracena…”.
“...De la del pan mete para cada uno un quintal de bizcocho, y para todos un quintal de pasas, tres jamones de tocino, almendras, azúcar, una arroba de pescado, otra de tollo, especial un celemín de garbanzos, avellanas" . Pero esta tradición de la cultura de los embutidos y salazones del cerdo también fue exportada a los territorios del continente americano. Existen bastantes referencias escritas del trasiego que hubo entre las diferentes pueblos americanos de productos porcinos, principalmente tocino salazonado, como se puede leer en la Historia general y natural de las Indias de Gonzalo Fernandez de Oviedo: “...Con estas dos naos se había juntado otra en la mar, que iba de la Nueva España cargada de tocinos: que es otra cosa nueva e para se notar, porque no ha quince años que ningún puerco había de los de España, e de los que pasarón de estas islas se han hecho tantos e tan grandes hatos, e innumerables monteses, que ya las naos cargan de los tocinos”. Como se puede deducir de estos escritos cerdos procedentes de España, ya poblaban las islas del caribe. En la actualidad existen en estas islas y en el continente americano cerdos procedentes del cerdo ibérico. Posiblemente sea en estos tiempos cuando se deba plantear una nueva forma de ver a este cerdo ibérico y a sus derivados, como un animal que nos suministre unos productos de gran calidad gastronómica y sin duda son buenos para la salud. |
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