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Reflections on Spain

Chocolate & Spain: A Passionate History

It is not that I think Cupid should be playing castanets, but I do know that it is due to Christopher Columbus and Hernán Cortés that you can give a gift of chocolate to your loved one this St Valentines Day.

Spaniards have been enthralled with chocolate since 1544. It was then that Dominican friars, accompanied by Mayans from Guatemala, presented containers of ready to drink frothed chocolate to young Prince Philip, soon to be Philip II. He and his entourage were enchanted.

Soon any Spanish nobleman worth his salt reconfigured his house so that he would have a Chocolate Room – usually situated between the Large Hall and the drawing room. There, as a man of leisure, he would spend hours in pleasant conversation with significant friends and political associates.

Philip, as a devout and pious man, faced a troubling dilemma. He found that a cup of chocolate assuaged his hunger when he was fasting. But what if chocolate was a food, rather than a beverage? Then he would be deprived of chocolate during Lent and other holy days throughout the liturgical year.

Fortunately, a series of popes who were consulted during this ongoing debate agreed that since a person drank chocolate rather than eating it, chocolate was not a food, and therefore it did not break the fast.

Philip II moved the capital of Spain from Toledo to Madrid and by the 1620's the city's population numbered about 130,000 people. Believe it or not, the new city had more than 700,000 pounds of cacao and chocolate in shops and warehouses.

Spaniards and Portuguese consumed phenomenal amounts of chocolate for the next hundred years, while the rest of Europe was completely unaware. Chocolate sweet shops called chocolaterías sprung up throughout the Iberian Peninsula, and by the 19th Century one third of the world's entire Cacao production was consumed by Spaniards. At La Tienda we offer Blanxart, a splendid line of chocolate made in Barcelona. Their trade mark of a medieval chocolate maker, (see above) reflects their commitment to the traditional chocolate craft.

As Chocolate spread beyond Spain, their European possessions moved to the forefront of chocolate production –especially the Spanish Netherlands (which are today Holland and Belgium!). When Emperor Charles VI transferred his court from Madrid to Vienna in 1711 the use of chocolate advanced to Eastern Europe.

Cacao is a product grown in the Amazon rain forests of Ecuador and Venezuela. The use of chocolate as a beverage progressed via the Mayans and the Olmecs of Central America and thence to the Aztecs and finally the Spaniards. Each day Emperor Montezuma drank fifty or more golden goblets of chocolate, and it was ritually used at betrothal and wedding ceremonies. Chocolate was a symbol of marriage. (Maybe that's where Cupid got the idea.)

Olmecs, Aztecs, and later, Spanish soldiers were issued wafers of cacao, which they would consume them for extra strength during marches and in battle. One of the coincidences of history is that five hundred years later during the First World War the American army included three four-ounce chocolate bars in a soldier's "D-Ration" for much the same purpose.

In World War II virtually all US chocolate production was requisitioned for the military. Although the purpose of the available chocolate was to sustain our men in battle, liberating American GI's generously shared their chocolate with hungry children in Europe. The chocolate bars became associated with the return of peace and normalcy.

The next time you are in Madrid be sure to visit a fabled chocolatería located next to the Church of San Ginés, in the neighborhood of Puerta del Sol. The street level has a charming 19th Century bar with white marble tables. Even today, well over one hundred years later, this magical place is filled to the brim with people of all ages enjoying chocolate a la taza (thick hot chocolate in which you dip churros). The Chocolateria San Ginés is never closed, and is especially busy in the early evening after work. And there is standing room only from four in the morning onwards, to the delight of "night owls" who are wrapping up their all night revelry!

Certainly our family is grateful for the Spanish explorers who introduced chocolate to our culture. The entire La Tienda office staff are huge chocolate enthusiasts. One of the hazards of working at La Tienda is that in the twinkling of an eye we can steal down to our showroom and get a bar of chocolate or a box of Rabitos! It is a temptation which is pretty hard to resist.

We hope all of you have a special time on St Valentine's Day. It is a really nice personal holiday. – And remember, they say chocolate is good for your heart!

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El Chocolate y España: una Historia Apasionada

No es que crea que Cupido debiera tocar las castañuelas, pero el que podamos regalar bombones a la persona amada el próximo día de San Valentín, se lo debemos a Cristóbal Colón y Hernán Cortés.

Desde 1544, los españoles siempre se han sentido seducidos por el chocolate. Fue ése el año en que unos frailes dominicos acompañados por mayas guatemaltecos le ofrecieron recipientes de espumante chocolate líquido al joven príncipe Felipe, que poco después se convertiría en Felipe II. Él y toda su corte quedaron cautivados.

Poco tiempo más tarde, cualquier noble español que se preciara había reformado su casa añadiendo una sala del chocolate, normalmente situada entre la gran sala y el recibidor. Allí, estas personas dedicadas al ocio, pasaban horas de agradable conversación con sus ilustres amistades y socios en la política.

Felipe, como hombre devoto y pío, se enfrentó a un perturbador dilema. Descubrió que una taza de chocolate calmaba su hambre cuando ayunaba. Pero ¿y si el chocolate fuera comida y no bebida? Entonces se vería privado de su chocolate durante la época de Cuaresma y otras fiestas santas del año litúrgico.

Afortunadamente, una serie de papas consultados sobre esta controversia acordaron que puesto que el chocolate se bebía, no se comía, éste no era una comida y así pues, no rompía el ayuno.

Felipe II trasladó la capital de España de Toledo a Madrid y allá por 1620 la población de la ciudad superaba los 130.000 habitantes. Lo crean o no, la nueva ciudad contaba con más de 700.000 libras de cacao y chocolate distribuidas entre tiendas y almacenes.

Los españoles y portugueses consumieron colosales cantidades de chocolate en los siguientes cien años, mientras que el resto de Europa continuaba completamente al margen de este consumo. Las tiendas de chocolate dulce, llamadas chocolaterías brotaron por la península ibérica y, para el siglo XIX, los españoles consumían un tercio de la producción global del cacao.

Con la propagación del chocolate más allá de sus fronteras, las posesiones españolas en Europa se pusieron a la cabeza en la producción de chocolate, especialmente los Países Bajos españoles (¡lo que ahora son Holanda y Bélgica!) Con el traslado de la corte del emperador Carlos VI de Madrid a Viena en 1711, el consumo de chocolate se extendió por Europa oriental.

El cacao es un producto que crece en las selvas amazónicas de Ecuador y Venezuela. Los mayas y olmecas de América Central fueron los encargados de extender el consumo de chocolate como bebida; de ellos pasó a los aztecas, y finalmente a los españoles. Todos los días el emperador Moctezuma bebía al menos cincuenta doradas copas de chocolate; este alimento también se usaba ritualmente en las ceremonias de esponsales y casamientos. El chocolate era un símbolo de matrimonio. (Quizás fuera eso lo que inspiró a Cupido.)

Así como hicieran los olmecas y aztecas, los españoles distribuían entre sus soldados raciones de obleas de cacao para proporcionarles mayor vigor durante las marchas y en la batalla. Ésta es una coincidencia en la historia puesto que quinientos años más tarde, durante la Primera Guerra Mundial, el ejército americano incluía tres barritas de cuatro onzas de chocolate en la “Ración-D” con similar propósito.

En la Segunda Guerra Mundial toda la producción de chocolate de los Estados Unidos fue requisada para el ejército. Aunque el propósito del chocolate disponible era sustentar a nuestros hombres en la batalla, los soldados americanos participantes en la liberación repartieron generosamente su chocolate con los hambrientos niños europeos. Las barras de chocolate se vinieron a relacionar con el regreso de la paz y la normalidad.

La próxima vez que vaya a Madrid asegúrese de visitar una afamada chocolatería situada junto a la iglesia de San Ginés, en el barrio de la Puerta del Sol. La planta baja tiene una encantadora barra del siglo XIX y mesas de mármol blanco. Incluso hoy en día, más de cien años después, este lugar mágico se sigue abarrotando de gente de todas las edades para disfrutar de un chocolate a la taza (chocolate caliente y espeso en el que se mojan churros). La chocolatería San Ginés no cierra nunca, y se llena especialmente por la tarde después del trabajo. La barra se mantiene abierta a partir de las cuatro de la madrugada para deleite de los “noctámbulos” ¡que vienen a rematar su jarana nocturna!

Sin duda nuestra familia tiene mucho que agradecer a los descubridores españoles que introdujeron el chocolate en nuestra cultura. La plantilla al completo de La Tienda es apasionada del chocolate. Uno de los riesgos de trabajar en La Tienda es que en un abrir y cerrar de ojos podemos escabullirnos a la sala de exposición y ¡hacernos con una barrita de chocolate o una caja de Rabitos! Es una tentación difícil de resistir.

Les deseamos que disfruten de un día de San Valentín muy grato. Es una fiesta personal y agradable. Y recuerden, ¡dicen que el chocolate es bueno para el corazón!

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