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Reflections on Spain

Spain: The Importance of Bulls

I could hardly believe my eyes. I saw a couple of brave young men vaulting over bulls in the middle of Ciudad Rodrigo. I turned to my wife Ruth and said, "Isn't that what young men did in the Minoan culture thousands of years ago?"

We were sitting in the makeshift stands which had been erected for the running of the bulls in the plaza mayor of the agricultural town in Extremadura. This was no Hemingway bacchanal a la 'The Sun Also Rises'. I did not catch a glimpse of Ava Gardner! Hardly. Next to us on the rickety stands sat a couple of middle-aged farm wives catching up on the latest gossip. Close by was a family group drinking wine and carving slices of jamón from a leg they had brought with them. It had more the feel of a community picnic.

We were witnessing an elemental rite of passage in which young men showed their valor before their approving neighbors by tangling with the bulls. I am no anthropologist, but it seems to me this was an echo of the distant past. In prehistoric times bulls played an important part in the religious ceremonies of Iberian tribes living in Spain. Thousands of years ago during the time of the Minoan culture in Crete the bull-cultus was central. We see evidence of the influence of bulls throughout the Iberian Peninsula, whether it be the cave paintings of Altamira, or the stone bulls of Las Arenas de San Pedro in Avila.

Another echo of this ancient rite of passage into manhood is La Corrida, the miss-named "bullfight". In this ritual the bull, the essence of animal virility, is confronted and subdued by a sole human being, the matador, protected only by his faith, his valor and a thin sword. The magnificent Toro Bravo he faces is an archaic strain of bulls that today is only preserved in Spain. Their ancestors are the primitive 'urus', which used to be spread out over wide parts of the ancient world.

Whether or not you approve of - or even understand - the corrida, it is a national tradition that many believe is the very essence of Spanish culture: a ritual that binds an historically fragmented collection of regions into one country and that predates Spain itself. The corridas were even held in the midst of the bloody days of the Civil War!

"Our literature, our paintings, all of our artistic expressions are influenced by the world of the bull," one Spaniard observed, " It explains who we are." I think he is right. In what other country would you find huge black silhouettes of fighting bulls looming on the horizon as you wend your way through the rolling hills of the countryside?

Originally it was a brilliant marketing strategy of the Osborne Bodegas, makers of sherry and brandy in my "home-town" of El Puerto de Santa María. Over much of Spain they installed colossal billboards cut in the shape of the bull with the word Osborne emblazoned in red letters across his body.

After the passing of Franco the reforming national legislature, the Cortes, passed sweeping legislation including a ban on all roadside billboards throughout the nation. But the ink had hardly dried on the document before they realized they had unintentionally done an unthinkable thing: the massive bulls would be removed from the landscape! So they went back into session and declared the bull silhouettes a national treasure, so long as the brand name was removed!

This year many of Spain's mighty bulls are being confined to the ranch under a quarantine aimed at halting the spread of a disease known as bluetongue. It is only harmful to sheep, not other livestock or humans. Still, it puts the government in the unenviable position of trying to balance the interests of the fighting bulls, which represent a tradition that is nearly sacred in some parts of society, with the venerable sheep industry.

"The current measures would create the gravest crisis we have ever known," Enrique Garza Grau, secretary general of the National Association of Organizers of Bullfighting Spectacles, said in an interview. The gravest crisis? I know Spaniards often speak in hyperbole, but as I think about it, Señor Garza may not be far from the mark.

Tu Amigo,

Don

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Spain: The Importance of Bulls

Casi no podía creer lo que veían mis ojos. Vi a un par de valientes jóvenes saltando por encima de toros en mitad de Ciudad Rodrigo. Me volví hacia mi mujer, Ruth, y le dije: "¿No es eso lo que hacían los jóvenes en la cultura minoica hace miles de años?"

Estábamos sentados en las gradas improvisadas que habían erigido para los encierros en la Plaza Mayor de esta ciudad agrícola de Extremadura. Esto no era una bacanal de Hemingway al estilo de Siempre sale el sol. !No vi ni de lejos a Ava Gardner! Ni de causalidad. A nuestro lado en las gradas desvencijadas había un par de mujeres de campesinos de mediana edad poniéndose al día de los chismorreos más recientes. Cerca había una familia bebiendo vino y cortando lonchas de jamón de una pata que se habían traído. Daba más la impresión de ser un picnic comunitario.

Estábamos presenciando un rito de paso en el que los jóvenes mostraban su valor ante la aprobación de sus vecinos enfrentándose a los toros. No soy ningún antropólogo, pero a mí me parece que esto era un eco del pasado distante. En tiempos prehistóricos los toros jugaban un papel importante en las celebraciones religiosas de las tribus ibéricas que vivían en España. Hace miles de años, durante la cultura minoica de Creta, el culto al toro era un elemento central. Vemos evidencias de la influencia de los toros a lo ancho de la península Ibérica, ya sea en las pinturas rupestres de Altamira, o los toros de piedra de San Pedro de Ávila.

Otro eco de este rito ancestral de entrada en la edad adulta para los hombres es la corrida, mal apodada en inglés "bullfight". En este ritual el toro, la esencia de la virilidad animal, se enfrenta y se ve dominado por un ser humano solo, el matador, protegido sólo por su fe, su valor y una fina espada. El magnífico toro bravo al que se enfrenta es una veta arcaica de toros que hoy sólo se preservan en España. Sus ancestros son los primitivos urus, que se encontraban extendidos en grandes superficies del mundo antiguo.

Ya sea o no partidario de - o incluso entienda - la corrida, es una tradición nacional que muchos consideran la esencia misma de la cultura española: un ritual que aúna una colección fragmentada de regiones en un solo país y que precede a la misma España. ¡Las corridas se celebraban incluso en mitad de los días sangrientos de la Guerra Civil!

"Nuestra literatura, nuestra pintura, todas nuestras expresiones artísticas están influenciadas por el mundo del toro", observó un español, "explica quiénes somos". Yo creo que tiene razón. ¿En qué otro país se encontrarían enormes siluetas negras de toros de lucha recortándose en el horizonte mientras uno recorre el camino por las onduladas colinas del campo? Originariamente fue una brillante estrategia de marketing de las bodegas Osborne, productores de jerez y brandy en mi "casa", el pueblo de El Puerto de Santa María. En gran parte de España instalaron enormes pancartas de anuncios recortadas con la forma de un toro con la palabra Osborne estampada en letras rojas a través de su cuerpo

Después de la muerte de Franco, la legislatura nacional reformista, las Cortes, aprobó leyes de cambio profundo, que incluyeron la prohibición de anuncios de carretera en toda la nación. Pero apenas se había secado la tinta del documento antes de que se dieran cuenta de que habían hecho algo impensable sin tener intención: ¡Se quitaría a los enormes toros del paisaje! ¡Así que volvieron a convocar sesiones y declararon las siluetas de los toros un tesoro nacional, siempre y cuando se quitara el nombre de la marca!

Este año muchos de los poderosos toros de España se ven confinados a quedarse en las haciendas en cuarentena para intentar parar la propagación de una enfermedad conocida como lengua azul. Solo afecta a las ovejas, no a ningún otro animal de granja o a los humanos. Aun así, pone al gobierno en la posición inevitable de intentar equilibrar los intereses de los toros, que representan una tradición que es casi sagrada en algunos sectores de la sociedad, con la venerable industria ovejera.

"Las medidas actuales crearían la crisis más grave que hayamos visto nunca," Enrique Garza Grau, Secretario General de la Asociación Nacional de Organizadores de Espectáculos Taurinos, dijo en una entrevista. ¿La crisis más grave? Sé que los españoles hablan en hipérbole con frecuencia, pero según lo pienso, el Sr. Garza puede que no ande muy lejos de acertar.

Tu Amigo,

Don

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