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Reflections on Spain

Traditional Spanish Culture

Experiencing the values of traditional Spain has taught me so much about what is important in life. From the first time a Spanish colleague shared a leisurely lunch with me, to the time when an old friend invited me to enjoy a siesta in his parlor after a hearty mid-day meal; I could see how this traditional Spanish approach nurtures hospitality and healthy relationships.

In traditional Spain, close family ties are paramount. Their approach to New Year's Eve is especially appealing to me. I remember standing in a central plaza in Córdoba many years ago with my wife Ruth and our three little boys. It was the last night of the year. As the hands of the clock progressed toward midnight we expected to be engulfed by merry-makers eagerly anticipating the advent of the New Year. If we were in America we would have felt from the crowd an air of expectant optimism that is typical of the American spirit: The New Year will always be a better day, which will bring new opportunities for those who are ready to claim them. The atmosphere in Córdoba was quite different.

As the clock struck midnight the people were only just beginning to assemble in the plaza. I wondered: 'Where are all the people?' Then I chuckled to myself, thinking: 'I should have remembered that Andalucíans are hardly ever 'on time'.' But the sparse gathering at the stroke of midnight had nothing to do with wrist-watches! It was because traditional Spaniards choose to be home with their families on New Year's Eve, rather than in the streets with strangers.

Continuity of life within the family is highly prized in Spain. For this reason acknowledging the passing year is integral to welcoming the new. During the first part of the evening the family is apt to reminisce about the events of the past year -- you might term that time Old Year's Eve - Año Viejo. Then as midnight approaches the family welcomes the New Year - Año Nuevo -- with a glass of sparkling cava while eating individual grapes - one for each toll from the bell tower. It is after this time that they go out into the streets to celebrate with their neighbors. This way of celebrating makes much more sense to me. So, in the vein of remembering and celebrating the year that has passed, let me share with you some of my recollections of 2004.

Last March my wife Ruth and I attended the Alimentaria, a vast Spanish food fair, which traces its roots back to medieval times. While there we shared our love for Spanish cuisine by gathering with friends - American and Spanish -- in lively tapas bars. I remember admiring the skill of the agile waiters weaving through the crowded bar ferrying plates of jamón and the freshest of shell fish.

An unexpected bonus during our visit to Catalunya was the opportunity to meet a warm and generous couple recommended to us by a member of the La Tienda community. They invited us to their centuries-old stone house near Gerona, which they had beautifully renovated. Out the side door we noticed their own grove of arbequina olive trees. They work together to make artisan olive oil and olive oil soap from a medieval recipe! We formed an immediate bond with each other and I anticipate we will be life-long friends. As fate would have it, the four of us were together we heard the news of the terrorist bombing in Madrid. For Ruth and me it was an eerie echo of the 9/11 attacks in America. For our new friends it was a disturbing new feeling.

When we returned home to Virginia I was greeted with a wonderful outpouring of e-mail messages filled with empathy for the Spaniards who had suffered. They came from all parts of the Tienda community - Spaniards and Americans alike. A bond was formed between those of us in America who experienced the sorrow of the 9/11 attack and those in Spain who mourning the 3/11 attack in Madrid.

Six months later I had the privilege of visiting Andalucía along with my eldest son, Tim. He and I will long remember our drive through the hills and fields of Andalucía. Unlike those who live in rural Spain, opportunities for a father and son to spend time together are rare in our American culture, where families become scattered due to economic necessity.

As our family reflects upon the past year, Año Viejo, we are deeply appreciative of our many loyal customers and friends who have been with us through our years of remarkable growth. We are no less grateful for the hundreds of new members of the La Tienda community who recently discovered us for the first time. In 2005 we hope to bring you an ever-higher level of quality and service as we work closely with our colleagues in Spain.

Happy New Year to you! ¡Prospero Año Nuevo!

We look forward to hearing from you in the year ahead.

Don

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Cultura Española Tradicional

Experimentar los valores de la España tradicional me ha enseñado muchísimo sobre las cosas que son importantes en la vida. Desde el primer momento en que un colega español compartió conmigo una comida relajada, al momento en el que un viejo amigo me invitó a disfrutar una siesta en su sala de estar tras una abundante comida a mediodía, pude ver cómo esta actitud española tradicional cuida la hospitalidad y las relaciones sanas.

En la España tradicional, los lazos familiares tienen suma importancia. Su visión de la Nochevieja me llama especialmente la atención. Me acuerdo de estar de pie en una plaza céntrica de Córdoba hace muchos años con mi mujer Ruth y nuestros tres pequeños. Era la última noche del año. Según las agujas del reloj iban avanzando hacia la medianoche, esperábamos vernos rodeados de juerguistas anticipando con ansia la llegada del año nuevo. Si hubiéramos estado en América habríamos percibido en la multitud un aire de optimismo expectante que es típico del espíritu americano: el año nuevo siempre será un mejor día, que traerá nuevas oportunidades para aquellos que estén listos para reclamarlas. El ambiente en Córdoba era bastante distinto.

Cuando el reloj dio la medianoche la gente apenas estaba empezando a reunirse en la plaza. Yo me preguntaba '¿Dónde está todo el mundo? Me tenía que haber acordado de que los andaluces casi nunca llegan `a tiempo´.' ¡Pero la escasa afluencia al toque de las doce no tenía nada que ver con relojes de pulsera! Era porque los españoles tradicionales prefieren estar en casa con sus familias en Nochevieja, más que en la calle con extraños.

La continuidad de la vida dentro de la familia se aprecia mucho en España. Por esto, reconocer el año que pasa es integral para dar la bienvenida al nuevo. En la primera parte de la tarde, la familia puede recordar los eventos del año pasado - un momento que podrían llamar Año Viejo -. Después, cuando se acerca la medianoche, la familia le da la bienvenida al año Nuevo con un vaso de cava burbujeante mientras toman uvas una por una; una por cada campanada de la torre. Es después de este momento que salen a la calle a celebrar con sus vecinos. Esta manera de celebrar tiene mucho más sentido para mí. Por ello, con el fin de rememorar y celebrar el año que ha pasado, permitidme que comparta con vosotros algunos de mis recuerdos de 2004.

El pasado marzo mi mujer Ruth y yo fuimos a Alimentaria, una enorme feria de comida española, que tiene sus raíces en tiempos medievales. Mientras estábamos allí compartimos nuestro amor por la cocina española reuniéndonos con amigos - americanos y españoles - en animados bares de tapas. Recuerdo haber admirado la destreza de los ágiles camareros que serpenteaban por el bar abarrotado con platos de jamón y el más fresco de los mariscos

Un plus inesperado durante nuestra visita a Cataluña fue la oportunidad de conocer a una cálida y generosa pareja que nos había recomendado un miembro de la comunidad de La Tienda. Nos invitaron a su centenaria casa de piedra cerca de Gerona, que habían renovado exquisitamente. A través de la puerta lateral nos fijamos que tenían su propio campo de olivos arbequina. ¡Trabajan juntos para hacer aceite de oliva y jabón de aceite de oliva artesano con una receta medieval! Nos caímos bien inmediatamente y espero que seremos amigos de por vida. Cosas del destino, estábamos los cuatro juntos cuando oímos las noticias de los atentados en Madrid. Para Ruth y para mí fue un espeluznante eco de los ataques del 11-S en América. Para nuestros amigos fue una desagradable sensación nueva.

Cuando volvimos a nuestra casa en Virginia me recibió un maravilloso caudal de correos electrónicos llenos de empatía hacia los españoles que habían sufrido. Venían de todos los rincones de la comunidad de La Tienda, tanto españoles como americanos. Se creó un lazo de unión entre nosotros, los que en América vivimos la tristeza del atentado del 11-S y los que en España sufren por el atentado del 11-M en Madrid.

Seis meses después tuve el privilegio de visitar Andalucía con mi hijo mayor, Tim. Los dos nos acordaremos mucho tiempo de cuando fuimos conduciendo por las colinas y los campos de Andalucía. A diferencia de los habitantes de la España rural, las oportunidades que un padre e hijo tienen de pasar tiempo juntos son escasas en nuestra cultura americana, en la que las familias se desperdigan debido a necesidades económicas.

Reflexionando con nuestra familia sobre el año pasado, Año Viejo, estamos plenamente agradecidos a nuestros muchos fieles clientes y amigos que han estado con nosotros durante nuestros años de notable crecimiento. No estamos menos agradecidos a los cientos de nuevos miembros de la comunidad de La Tienda que nos descubrieron por primera vez hace poco. En el 2005 esperamos traeros un nivel siempre creciente de calidad y servicio mientras trabajamos estrechamente con nuestros colegas en España.

¡Prospero año nuevo!

Esperamos con ilusión saber de vosotros en el año que empieza.

Don

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