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Reflections on Spain

Family Leisure

Dear Friends of Tienda,

It is August, the height of summer, and I dream of what it would be like if my family and I were living in Spain right now. For much of the month we might be enjoying the uncrowded Atlantic beaches of the Costa de Luz -- or exploring the caves of Altamira and the new dinosaur museum with the kids. For throughout Spain commercial activity winds down in August. Many firms close completely so that owners and employees alike can plan extended vacations with their families. Although this is inconvenient to us as importers, I appreciate the value traditional Spaniards place on leisure time with their families -- an attitude toward life that extends throughout the year, not just at vacation time.

When our family lived in Andalucia, all the shopkeepers in our seaside town would close their shops in the early afternoon to enjoy a siesta - a time set aside for refreshment and rest with the family. Then, after re-opening in late afternoon for two or three hours, the shops would close for the day and the owners would retire to their favorite cafes to enjoy tapas with close friends and family members. Perhaps they would savor a caña of beer with some manchego cheese, thinly sliced jamón iberico, or a sizzling cazuela of garlic shrimp.

Later in the evening some would head home to join their families to stroll about town - the traditional paseo. On a warm summer evening it seems as if the whole town is out on the streets walking about. I find nothing more affirming than to see three generations of a family walking together: a proud young couple with a baby in the stroller, "Grandma" holding the hand of her grandchild, and three generations in warm, pleasant conversation. This has been the traditional way of living for hundreds of years.

In modern Spain and America we also find ourselves part of a culture with competing values - those of convenience and individual autonomy. The slow ritual of personal interactions is thought to be "wasting time." A generation ago we depended on another person to fuel our cars. An attendant, often a local youth, would greet us, pump our gas, wipe our windshield, and check the oil. Today we can slip in our credit cards, pump our gas, and be on our way - sometimes even when the station is closed! We enjoy the same type of efficiency with ATM banking, airport check-ins! We hardly need to see a person.

In many ways this automation is a wonderful advance. No one regrets the elimination of waiting in long lines for mundane activities, or dealing with petty bureaucrats. In addition the new technology broadens our horizons. In an earlier time we could never have enjoyed artisan foods from Spain unless we lived near a large port. Now we can have boquerones in Buffalo, or lomo in Louisville!

But, if we are not careful, we can allow electronic efficiency to replace the human interactions that make the traditional Spanish way of living so healthy. I make an effort to keep two cultures in a dynamic balance so that we can draw from the best of both. For example, at La Tienda we are always improving our technology so that you will enjoy the convenience of our on-line site, yet we will always make time for you should you like to give us a call and talk together about Spanish products.

The longer our family lived in Spain the more we learned to incorporate into our modern way of life the traditional ways of our Spanish neighbors - taking more time to be with others, thinking of a leisurely meal as a blessing, experiencing a healthier way to spend our days and raise our children.

Isn't the long life-expectancy experienced by Spaniards more than olive oil and the Mediterranean diet? It is a life where conviviality is a virtue, not a luxury. It is a traditional life where the seemingly trivial human events of everyday living - chatting at the market, dining with your family, visiting with your friends - are given the respect they deserve.

Although in both America and modern Spain we may find our automated lifestyle in conflict with the healthy way of life of our traditional friends in Spain, nevertheless it is possible to draw from the virtues of both of our cultures and be the better for it. Our family tries to live this balance every day, and we hope that you and those you love will make time to have a wonderful time together for the rest of the summer.

Hasta Pronto,

Don

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Ocio en Familia

Queridos amigos de Tienda,

Es agosto, el punto álgido del verano, y sueño con cómo serían las cosas si mi familia y yo estuviéramos viviendo en España ahora mismo. Tal vez pasaríamos gran parte del mes en las poco multitudinarias playas atlánticas de la Costa de la Luz; o explorando las cuevas de Altamira y el nuevo Museo Jurásico con los niños. Porque en toda España, la actividad comercial frena en agosto. Muchas empresas cierran totalmente para que sus dueños y empleados por igual puedan planear largas vacaciones con sus familias. Aunque esto es un inconveniente para nosotros como importadores, me gusta el valor que los españoles tradicionales le otorgan al tiempo de ocio con sus familias; una actitud ante la vida que se extiende a lo largo del año, no sólo durante las vacaciones.

Cuando nuestra familia vivía en Andalucía, todos los tenderos de nuestro pueblo de mar cerraban las tiendas a primera hora de la tarde para disfrutar de una siesta, un momento elegido para refrescarse y descansar con la familia. Después, tras volver a abrir más tarde durante dos o tres horas, las tiendas cerraban para el resto del día y sus dueños se retiraban a sus cafés favoritos para tomar unas tapas con buenos amigos y familiares. Puede que saborearan una caña con un poco de queso manchego, jamón ibérico finamente cortado, o una cazuela hirviente de gambas al ajillo.

Más tarde, algunos volvían a casa para reunirse con sus familias y dar un paseo - el tradicional paseo - por el pueblo. En una tarde calurosa de verano, parece que todo el pueblo estuviera andando por la calle. No encuentro nada más reafirmante que ver tres generaciones de una familia caminando juntas: una orgullosa pareja joven con su bebé en el carrito, la abuela cogiendo de la mano a su nieto, y tres generaciones en una calurosa, placentera conversación. Éste ha sido el modo de vida tradicional durante cientos de años.

En la España moderna y también en América nos encontramos sumidos en una cultura con valores rivales: la comodidad y la autonomía individual. El lento ritual de relaciones personales está considerado "una pérdida de tiempo". Hace una generación dependíamos de otra persona para poner gasolina a nuestros coches. Un ayudante, a menudo un joven local, nos saludaba, llenaba el depósito, limpiaba el parabrisas y miraba el aceite. Hoy pasamos la tarjeta de crédito, llenamos el depósito, y nos vamos... ¡A veces incluso cuando está cerrada la gasolinera! ¡Obtenemos el mismo tipo de eficiencia con los cajeros del banco, los registros de las aerolíneas, o incluso las compras por internet! Casi no necesitamos ver a nadie.

En muchos sentidos esta automatización es un avance maravilloso. A nadie le da pena la eliminación de largas filas para actividades mundanas, o tratar con burócratas insignificantes. Además, la nueva tecnología nos ofrece nuevos horizontes. En un tiempo pasado, nunca podríamos haber disfrutado de alimentos artesanales de España a no ser que viviéramos cerca de un puerto grande. ¡Ahora podemos tomarnos boquerones en Búfalo, o lomo en Louisville!

Pero, si no tenemos cuidado, podemos permitir que la eficiencia electrónica reemplace las relaciones humanas que hacen que la forma de vivir española sea tan saludable. Yo hago un esfuerzo por mantener dos culturas en un equilibrio dinámico para que podamos sacar lo mejor de las dos. Por ejemplo, en La Tienda siempre estamos mejorando nuestra tecnología para que puedas disfrutar de la comodidad de nuestra página web, pero al tiempo siempre tendremos tiempo si prefieres llamarnos y charlar sobre productos españoles.

Cuanto más tiempo vivió en España nuestra familia, más aprendimos a incorporar en nuestro modo de vida moderno las costumbres tradicionales de nuestros vecinos españoles; tomarnos más tiempo para pasar con otros, pensar en una comida de ocio como una bendición, experimentar una manera más saludable de pasar nuestros días y criar a nuestros hijos.

¿Acaso no es la larga esperanza de vida de los españoles más que el aceite de oliva y la dieta mediterránea? Es una vida donde la vida social es una virtud, no un lujo. Es una vida tradicional donde los acontecimientos aparentemente triviales de la vida diaria - charlar en el mercado, cenar con tu familia, visitar a los amigos - reciben el respeto que merecen.

Aunque tanto en América como en la España moderna podemos encontrar que nuestro estilo de vida automatizado choca con el modo de vida de nuestros amigos de la España tradicional, es posible sacar partido de las virtudes de ambas culturas y mejorar por ello. Nuestra familia intenta vivir este equilibrio cada día, y esperamos que tú y todos tus seres queridos encontréis tiempo para pasar juntos durante el resto del verano.

Hasta pronto,

Don

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