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Reflections on Spain

Columbus the Connoisseur

I am in the midst of reading an absorbing book named Rivers of Gold -- the Emergence of the Spanish Empire from Columbus to Magellan by Hugh Thomas. The deftly written volume is filled with countless fascinating details -- including a series of them that confirms my conviction that Spaniards carry the appreciation of food to the highest levels:

When Columbus returned from his first voyage, he visited King Fernando and Queen Isabel at the Monastery of Guadalupe to show his great treasures. Before them he presented not only gold and silver (of which he had very little), but also he proudly displayed exotic living plants and foods that he had gathered in the New World. From what I understand, these treasures of food were what most excited the Court.

The peppers Columbus brought were planted in nearby fields and the strain eventually evolved into the famous smoked paprika (pimentón de la Vera) -- now a central seasoning of Spanish chorizos, lomo and various stews. Soon thereafter Hernán Cortéz brought chocolate and tomatoes from the Aztecs, and the Pizarro brothers brought potatoes from the Incas of Peru.

On the other side of the coin, when the explorers embarked from Sevilla to explore the New World, goats and sheep were aboard as well in order to feed the passengers and crew. On the Santa María, seagoing fare was not confined to hardtack and grog. As early as his second voyage, Columbus had on board 30 rustic lbérico pigs to serve as breeding stock in New Spain, (so that the settlers would not be deprived of "pata negra"!) In the next two years the herd grew to 300. Believe it or not, descendants of these pigs may now reside here in Williamsburg, Virginia!!

When my son Tim and I visited Spain a couple of weeks ago, we could see that not much has changed during the ensuing 500 years - fine food is very important to the Spanish. Blessed as they are with an abundance of food products, Spaniards literally feast on the bounty of their land. In fact, many Spaniards hardly ever eat at home - they would rather meet friends and family at neighborhood cafés where they eat extraordinary foods as daily fare: truly fresh shellfish, the best of hams and wild game.

As Tim and I settled in to enjoy lunch at an outdoor café in a seaside town, our waiter approached us displaying a tray laden with shellfish. At one end of the oval platter was a huge live lobster waving his claws at us. At his feet were little gambas from Huelva, bright red shrimp from El Puerto de Santa María, cigalas, langostinos, navajas (razor clams) and more. He said proudly, "Pick what you would like. We will weigh it and prepare it for you -- the price is only $100 / kilo." Next to us a normal family of six was relishing three platters of shellfish -- they must have consumed a $500 meal! But what a lovely afternoon it was -- to be sitting in the sun along the shore, savoring some of the best seafood in the world.

The next day we took a country road north of Córdoba, weaving through the pastureland dotted with gnarled oak trees whose acorns are the favorite diet of the Ibérico pigs. We were on our way to visit a cooperative of farmers, some of whom were dedicated to producing jamón ibérico, arguably the finest ham in the world, for export to America.

As we toured the facilities with our friend Abel, we realized that this was no ordinary meat processing plant. Here was a group of people who viewed the production of their jamones as a work of art. No expense had been spared in their quest to produce the best. They even record the genealogy of each pure-bred breeding sow and her offspring. They monitor every detail of the lives of the piglets to be sure that they are treated well, with ample room to roam and enough acorns in their diet. This creates the ideal conditions to produce the coveted "pata negra" - a meat beautifully marbled and richly nutty in flavor. As we talked with some of the artisan workers we could sense their pride.

Later, the officers of the cooperative graciously invited us to join them for lunch. On the table before us was an extraordinary selection of meat that was parallel in quality to the seafood prepared for us the previous day. This time there were large platters of jamón ibérico and lomo (loin of pork) as well as unique cuts of Ibérico pork. As if that were not sufficient, also on the table was a plate of tasty lamb, as well as the finest beef steak I have ever tasted. It was an Atkins paradise -- and a gourmet's dream.

Without a doubt, the people of Spain enjoy their food and spare no effort to prepare the best - whether I am referring to the settlers of the Americas 600 years ago, or our neighbors today. They achieve a quality of life which is enviable. This is why it is so satisfying to our family to travel the byways of Spain befriending artisans who honor their culinary traditions. Their products enable us in the New World to participate - if only in a small way - in the quality of Spain.

During this month in which we celebrate the Spanish national holiday Dia de Hispanidad, and our national holiday Columbus Day, I am grateful for the interchange of cultures which makes all our lives richer.

My best to you and your family,

Don

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Colón, el Experto

Estoy en plena lectura de un libro interesantísimo llamado El imperio español: De Colón a Magallanes de Hugh Thomas. Esta obra, escrita con habilidad, rebosa de incontables detalles fascinantes, incluyendo una serie que confirma mi convicción de que los españoles llevan el aprecio a la comida a los niveles más altos.

Cuando Colón volvió de su primer viaje, visitó al Rey Fernando y a la Reina Isabel en el Monasterio de Guadalupe para mostrarles sus grandes tesoros. Ante ellos puso no solo oro y plata (de los que tenía muy poco), sino también les mostró plantas vivas y comidas exóticas que había traído del Nuevo Mundo. Por lo que entiendo, estos tesoros de alimentos fueron los que más entusiasmaron en la corte.

Los pimientos que trajo Colón se plantaron en campos cercanos y esta variedad con el tiempo evolucionó hasta convertirse en el famoso pimentón de la Vera, actualmente una sazón crucial para los chorizos, lomos y varios guisos españoles. Poco después Hernán Cortés trajo chocolate y tomates de los aztecas, y los hermanos Pizarro trajeron patatas de los incas de Perú.

En la otra cara de la moneda, cuando los exploradores se embarcaron en Sevilla para explorar el Nuevo Mundo, también iban a bordo cabras y ovejas, para alimentar a los pasajeros y la tripulación. ¡En la Santa María, el menú en alta mar no se limitaba a pan y ron! Ya en el segundo viaje, Colón llevaba a bordo 30 cerdos ibéricos rústicos para que se criaran en la Nueva España (para que los colonos no se vieran privados de la "pata negra"). En los siguientes dos años la piara creció a 300. ¡Lo crean o no, hay descendientes de estos cerdos residiendo en Williamsburg!!

Cuando mi hijo Tim y yo visitamos España hace un par de semanas, vimos que no mucho ha cambiado en los 600 años siguientes; la buena comida sigue siendo muy importante para los españoles. Dotados como están con gran abundancia de productos culinarios, los españoles literalmente hacen festines con los tesoros de su tierra. De hecho, muchos españoles casi no comen en casa: prefieren encontrarse con amigos y familia en cafés del barrio donde comen alimentos extraordinarios en sus comidas diarias, como marisco realmente fresco, el mejor jamón y gamo silvestre.

Cuando Tim y yo nos estábamos acomodando para disfrutar de nuestra comida en la terraza de un café en un pueblo de mar, nuestro camarero se nos acercó mostrando una enorme bandeja rebosante de marisco. En un lado del plato ovalado había una enorme langosta viva agitando las pinzas en dirección a nosotros. A sus pies había camarones de Huelva, gambas rojísimas de El Puerto de Santa María, cigalas, langostinos, navajas y demás. Nos dijo orgulloso "escojan lo que quieran. Lo pesaremos y lo prepararemos para ustedes. El precio es solo a $100 el kilo". Al lado nuestro una familia normal de seis personas estaba disfrutando de tres bandejas de mariscos. ¡Deben haber consumido una comida de $500! Pero qué tarde más bonita fue, sentados en el sol junto a la costa, saboreando marisco entre los mejores del mundo.

Al día siguiente fuimos por una carretera de campo al norte de Córdoba, zigzagueando entre los pastos adornados con nudosos robles cuyas bellotas son la dieta favorita de los cerdos ibéricos. Estábamos de camino a hacerle una visita a una cooperativa de granjeros, algunos de los cuales se dedicaban a producir jamón ibérico, posiblemente el mejor jamón del mundo, para exportarlo a América.

Mientras visitábamos las instalaciones con nuestro amigo Abel, nos dimos cuenta de que esto no era una planta procesadora de carne normal. Aquí había una serie de gente que veían la producción de sus jamones como una obra de arte. No se había reparado en gastos en su intento de producir lo mejor. Incluso apuntaron la genealogía de cada cerda de raza pura y su descendencia, que vigilaban toda la vida para asegurarse de su buen trato con espacio amplio para moverse y suficientes bellotas en su dieta para producir la renombrada "pata negra", una preciosa carne con líneas de mármol y rico sabor con tinte de frutos secos. Mientras hablábamos con algunos de los trabajadores artesanales podíamos ver su orgullo.

Más tarde los altos cargos de la cooperativa nos invitaron amablemente a comer con ellos. En la mesa ante nosotros había una extraordinaria selección de carnes que era paralela en calidad al marisco que nos habían preparado el día anterior. Esta vez había grandes bandejas de ibéricos y lomo, al igual que algunos cortes raros de ibérico que nunca antes había probado. Si no fuera suficiente con esto, también había en la mesa un plato de sabroso cordero, y la mejor carne de vaca que he probado nunca. Era un paraíso de Atkins, y un sueño de gourmet.

Sin duda alguna, la gente de España disfruta de su comida y no ahorra esfuerzos para preparar lo mejor, ya me refiera a los colonos de las Américas hace 600 años o nuestros vecinos hoy. Alcanzan una calidad de vida envidiable. Por eso es tan satisfactorio para nuestra familia viajar por las carreteras traseras de España haciéndonos amigos de artesanos que hacen honor a sus tradiciones culinarias. Sus productos importados hacen posible que en el Nuevo Mundo participemos - aunque sea un poquito - en la calidad de España.

Durante este mes en que celebramos la fiesta nacional española Dia de Hispanidad, y nuestra fiesta nacional, Columbus Day, doy gracias por el intercambio cultural que enriquece nuestras vidas.

Lo mejor para vosotros y vuestras familias,

Tu amigo,

Don

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